¿A qué le huele el aire de esta ciudad?

Columna de opinión por Dr. Carlos Cadena Gaitán
 
La tacita de plata del siglo pasado, ya no huele a esas “olorosas esencias”. El perfume que ahora caracteriza la ciudad de la eterna primavera es un olor específico que procede de la letal combinación de gases contaminantes emitidos desde exhostos de diversos tamaños. ¡Esta ciudad huele a ACPM!
Han pasado más de 18 meses desde que nos ahogamos en la primera gran alerta por contaminación del aire, que sufrió esta ciudad. Bastante se ha dicho que una ciudad que empieza a entrar en ese ciclo de alertas, ya nunca deja de recibirlas. ¡Ojo! Si no tomamos medidas de fondo, profundas, costosas, seguramente esta espiral de malos aires sólo se pondrá peor.
¿A qué me refiero con medidas de fondo? Me refiero a cortar el problema desde su raíz, a aceptar que no podemos solucionarlo con simples reacciones de último minuto, alertas inefectivas, ni dudosas estrategias comunicativas. Recientemente lo conversaba con algunos de los servidores públicos ubicados en puestos clave, cuando de solucionar la calidad de nuestro aire se refiere. Me decían: “¿Qué más podemos hacer? No podemos parar la ciudad; no podemos montar a todo el mundo en bicicleta y metro”.
Aunque uno sabe que es imposible lograr eso de “parar la ciudad”, la realidad es que a estas alturas la discusión empieza a entrar en esa dicotomía: O salvamos la vida de los seres humanos que habitamos este valle o insistimos en el ritmo agobiador de un desarrollo insostenible. Difícil decisión.

Deja un comentario

Debes iniciar sesión para escribir un comentario.