El #Concervezatorio, más ganas que voluntades

Desde su primer encuentro, el 2 de marzo de 2017 en el Parque de El Poblado, fecha en la que además, cumplía años San Lorenzo de Aburrá, el Concervezatorio quiso apropiarse del espacio público del parque, ese que perdió desde que el Código de Policía comenzó a regir y luego de nueve meses, este espacio de conversación y protesta simbólica fue más de ganas que de voluntades.

En la tarde del 2 de marzo de 2017, día del primer concervezatorio, no paró de llover hasta la noche. Sobre las 7:00 pm, la lluvia se había ido y los amigos del parque comenzaron a llegar, al igual que varios miembros de la fuerza pública. Treinta policías y cuarenta integrantes del ESMAD rodearon a unos cincuenta ciudadanos que simbólicamente, se sentaron alrededor de la plazoleta del parque para conversar, leer a Gonzalo Arango y exigir el derecho por la apropiación del espacio público. Afortunadamente, esa noche no hubo gases lacrimógenos, ni tampoco se destaparon cervezas, el objetivo, era protestar por un espacio que le pertenecía a la diversidad, la convivencia y la cultura de ciudad.

Luego de ese primer encuentro, los otros ocho estuvieron llenos de conversaciones alrededor de la calidad del aire, que, por cierto, gracias al Concervezatorio y la ayuda de los medios de comunicación, el Área Metropolitana declaró alerta naranja, ya que las mediciones de las estaciones de medición eran las suficientes para que fuera declarada. Después de esto, cada mes fue adquiriendo una dinámica de conversación y otros momentos de apropiación del parque, a veces muchas personas y otras veces solo los de siempre, los amigos que creíamos en este espacio y en su objetivo y de cierto modo su lucha, un espacio de convivencia para habitar el parque.

El Concervezatorio nació con el objetivo de que el parque de El Poblado no perdiera su dinámica y lograra seguir siendo un lugar para convivir, lastimosa o afortunadamente, su hábitat, su proceso de convivencia y de encuentro, estaba determinada por la cerveza, el vino, el guaro, el cigarro, el porro, la guitarra y desde luego, los amigos. Por este motivo, la soledad del parque cada fin de semana fue notable y la misión del Concervezatorio no fue tan afortunada. Sin embargo, esos intentos de lucha fueron muy satisfactorios, ya que luego de nueve meses y diez encuentros de conversación, se logró realizar un evento llamado “Caminá Por El Poblado”, (nombre adaptado de “Caminá pal Centro”) que buscaba que la gente se bajara del carro y se diera su caminada por El Poblado, para que parchara en el parque y en sus zonas vecinas.

 

Esto se hizo con diferentes intenciones, algunas de ellas nacieron de un proceso de co-creación realizado en el último Concervezatorio, que contó con la presencia de los amigos de Inspira Lab, donde a través de un formulario, se recolectaron casi 100 propuestas para habitar el parque y convertirlo nuevamente en un espacio de convivencia y encuentro. De esta forma se quiso convertir al Concervezatorio, en una forma de que no solo naciera una conversación, sino una forma de aportar un poco más al parque y quienes han sido parte de él de alguna forma y así, cerrar su ciclo en 2017, año en que inició un espacio ciudadano para apropiarse del espacio público, luego de que un Código de Policía, con unas medidas discutibles, se llevó la esencia de un lugar donde por muchos años, ciudadanos, culturas y parches, se juntaban cada noche a habitarlo y convertirlo en un punto de encuentro, un referente para estar y vivir.

 

Algunos puntos aparte

  • Lastimosamente, la aparición del ESMAD se debió a que miembros de la JAL y JAC, han estado en desacuerdo con la forma en que se convivió en el parque, ya que ellos consideran que este lugar debía ser para la familia, no para las drogas, la cerveza y los que convivían allí.
  • Durante los diez Concervezatorios realizados, a algunas personas les realizaron comparendos por beber en el espacio público.
  • Uno de los Concervezatorios más memorables fue para debatir sobre la infortunada medida que aplicaron a Long Island, un establecimiento vecino del parque, al que le prohibieron sacar sillas y mesas, algo que habían realizado durante años. Por fortuna, luego del Concervezatorio, el lugar recuperó esta posibilidad.
  • Los comerciantes del sector han dicho que desde la aplicación de prohibición de tomar en el espacio público, han perdido más del 50% de sus ventas.

Es posible que el Concervezatorio haya cumplido su ciclo en el parque, porque hoy, gracias a Caminá Por El Poblado, la administración municipal, ha buscado generar acciones en el parque, trayendo programación y un poco de vida a él, ahora es pensar qué hacer y cómo hacer para que el Concervezatorio no muera como lugar de encuentro, de conversación.

¡Pensemos qué hacer y salud! Tomémonos la cerveza y la palabra.

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